BNZ Energy es un productor independiente de energía (IPP) que desarrolla, construye y opera proyectos de energías renovables multitecnología, con más de 2GW de inversiones en España, Italia y Portugal. Forma parte de la cartera de Nuveen Infrastructure, uno de los mayores gestores de fondos de energía renovable de Europa, a través del Europe Clean Energy Fund III.
BNZ gestiona todo el ciclo de vida de sus plantas, desde la adquisición del terreno y la construcción hasta la puesta en marcha y el mantenimiento. Además, destaca por su compromiso con el desarrollo socioeconómico y la protección medioambiental de las comunidades locales en las que opera.
Su misión es contribuir a la transición energética, impulsando un modelo descarbonizado mediante la generación de energía 100 % renovable. En línea con este compromiso y con los requisitos europeos en materia ambiental y de sostenibilidad, BNZ ha puesto en marcha recientemente un proyecto estratégico para implementar un modelo de economía circular en todas sus operaciones y proyectos.
El objetivo principal de esta iniciativa es minimizar la generación de residuos, así como fomentar la reutilización y el reciclaje de materiales. Todo ello para avanzar hacia un modelo de negocio más eficiente, sostenible y regenerativo, plenamente alineado con las mejores prácticas y normativas europeas.
Para el desarrollo de este proyecto, BNZ ha contado con la colaboración de GAIAMBIENTE, que, como consultora especializada en sostenibilidad y gestión ambiental, tras evaluar el grado de circularidad de las instalaciones de la compañía, ha diseñado una estrategia destinada a reforzar la eficiencia en el uso de recursos, reducir la generación de residuos y posicionar a BNZ como referente en sostenibilidad dentro del sector de las energías renovables.
A continuación, conversamos con el Head of ESG de BNZ Energy, Ramón Gómez, para profundizar en esta iniciativa, conocer sus principales motivaciones, los avances logrados hasta el momento y los próximos pasos que la compañía prevé para consolidar su compromiso con la economía circular y la sostenibilidad.
¿Cuál es la actividad principal de BNZ Energy y qué caracteriza su modelo de negocio dentro del sector de las energías renovables?
BNZ Energy es un productor independiente de energía que desarrolla, construye y opera proyectos de energías renovables en Europa, con una cartera que supera los 2 GW en distintas fases de desarrollo, construcción y operación. En la actualidad, cuenta con distintas plantas solares operativas repartidas entre España, Italia y Portugal. La compañía gestiona de forma integral todos sus proyectos, desde la adquisición de terrenos y permisos hasta la construcción, operación y eventual desmantelamiento, garantizando un enfoque responsable en cada etapa. Nuestro modelo de negocio combina eficiencia operativa, experiencia local y estabilidad financiera, apoyado en un equipo experimentado y en la colaboración con socios y proveedores regionales para contribuir al desarrollo económico local y garantizar el cumplimiento normativo. La energía generada se comercializa a través de mercados mayoristas y acuerdos de compra de energía (PPAs) a largo plazo, garantizando ingresos estables y apoyando los compromisos de sostenibilidad corporativa.
¿Prevén ampliar su actividad a otros países o diversificar hacia otras tecnologías renovables?
En respuesta a los desafíos actuales del sector, BNZ Energy ha comenzado a diversificar su cartera con la incorporación de nuevas tecnologías, como la energía eólica y los sistemas de almacenamiento mediante baterías (BESS). Esta estrategia de hibridación multitecnológica permite optimizar los recursos naturales disponibles y ofrecer una producción eléctrica más estable, aprovechando la energía solar y eólica en diferentes momentos del día. La introducción de baterías también posibilita almacenar la energía producida y liberarla a la red eléctrica de manera más equilibrada, contribuyendo a la estabilidad del sistema.
¿Cómo describirían la posición actual de BNZ en el sector de las energías renovables en comparación con otras IPPs europeas?
BNZ Energy es un productor de energía 100% renovable, que cuenta con una cartera diversificada y multitecnológica, y su objetivo es contribuir a la transición hacia una economía más sostenible y respetuosa con el medioambiente. Forma parte del Europe Clean Energy Fund III, gestionado por Nuveen Infrastructure, uno de los mayores fondos europeos dedicados a las energías renovables. La compañía destaca por disponer de una estructura financiera estable y una estrategia de crecimiento a largo plazo, así como por su fuerte compromiso con la sostenibilidad ambiental, social y de gobernanza. Cada proyecto se diseña para cumplir con altos estándares ESG, contribuyendo de forma positiva al medioambiente, a la biodiversidad y a las comunidades locales y asegurando que las operaciones se realicen de manera ética y responsable.
¿Por qué decidió BNZ implementar una estrategia de economía circular en sus operaciones y proyectos?
Decidimos implementar una estrategia de economía circular porque queremos que la energía que producimos sea no solo renovable, sino también sostenible. Con ello, buscamos garantizar que, durante toda la vida útil de nuestros proyectos, nuestras operaciones se desarrollen bajo el principio de preservar y proteger el medioambiente. En este sentido, la gestión de los residuos que generamos (especialmente en la fase de construcción) y la incorporación de un enfoque circular en nuestro sector son aspectos en los que queremos concentrar más esfuerzos en los próximos años.
¿Qué factores fueron determinantes para poner en marcha este proyecto (regulatorios, reputacionales, socioeconómicos, ambientales…)?
Hubo una mezcla de varios factores que nos llevaron a iniciar este proyecto. Por un lado, el cumplimiento normativo y la alineación con estándares internacionales de sostenibilidad. Por otro, consideraciones reputacionales y el compromiso de ofrecer proyectos responsables que generen confianza en inversores y comunidades locales. Y por último, factores ambientales y socioeconómicos, ya que creemos que este enfoque de economía circular ofrece grandes oportunidades relacionadas con la reducción de residuos y la eficiencia en la gestión de materiales.
¿Qué objetivos estratégicos persigue BNZ Energy con esta iniciativa a corto, medio y largo plazo?
A corto plazo, buscamos entender en qué punto nos encontramos en la gestión de residuos, evaluando tanto la segregación de los residuos como su gestión y trazabilidad posterior. A medio plazo, queremos centrarnos en mejorar la trazabilidad y el control de los residuos una vez salgan de nuestras instalaciones. A largo plazo, nuestro objetivo es asegurar un modelo de economía circular integral, alineándonos con los estándares de residuo cero. Este objetivo es muy ambicioso, ya que debemos contemplar toda la cadena de valor de los materiales y dependemos de lo que pasa tanto aguas arriba como aguas abajo de nuestras operaciones.
¿Cómo se vincula este proyecto con los compromisos de BNZ en materia ESG y con la Taxonomía de la UE?
La estrategia de economía circular está directamente vinculada con nuestros compromisos ESG, reforzando la dimensión ambiental de nuestra gestión y la transparencia.
Respecto a la Taxonomía de la UE, conviene recordar que en ella se establecen seis objetivos ambientales:
- Mitigación del cambio climático.
- Adaptación al cambio climático.
- El uso sostenible y la protección de los recursos hídricos y marinos.
- La transición hacia una economía circular.
- La prevención y control de la contaminación.
- La protección y restauración de la biodiversidad y ecosistemas.
Para que una actividad económica se considere sostenible según la taxonomía, debe contribuir de manera sustancial a, al menos, uno de estos objetivos (en nuestro caso, nuestros proyectos están alineados con el objetivo de mitigación del cambio climático) y, al mismo tiempo, no causar un perjuicio significativo (Do No Significant Harm) a los otros cinco. Por ello, mantener un control riguroso sobre la gestión de los residuos y avanzar hacia un modelo de economía circular resulta fundamental para nosotros, ya que contribuye tanto a la mitigación del cambio climático como a evitar impactos negativos en los demás objetivos ambientales.
¿En qué fase se encuentra actualmente el proyecto de economía circular?
Pues acabamos de terminar la fase de diagnóstico. Hemos realizado un estudio detallado sobre cómo gestionamos los residuos en nuestros proyectos, identificando puntos fuertes y áreas de mejora. En general, podemos decir que hemos superado esta primera fase con buena nota y que estamos trabajando para mejorar ciertos aspectos.
¿Cuáles son las acciones concretas ya implantadas y cuáles están en fase de planificación?
En primer lugar, este año hemos mejorado la forma en la que el personal que está en los proyectos nos reporta información sobre los residuos: tipología, segregación y reciclabilidad, entre otros aspectos. Para ello, hemos implantado una herramienta digital que permite recopilar esta información de manera mensual. Por otro lado, hemos revisado las cláusulas contractuales con nuestros contratistas para reforzar los compromisos en materia de economía circular. Ya no solo exigimos que realicen una segregación adecuada de los residuos y que contraten a gestores autorizados, sino que también les solicitamos colaboración en la trazabilidad una vez que el residuo sale de la planta, trabajando conjuntamente con los gestores autorizados para garantizar un control completo del flujo de los residuos. Por último, hemos planificado unas sesiones formativas dirigidas a los responsables de cada proyecto, centradas en los principios fundamentales de la economía circular y en los aspectos clave que deben considerarse en nuestros proyectos para asegurar su cumplimiento. Con ello, buscamos fortalecer el conocimiento interno y promover una gestión más consciente y sostenible de los recursos.
¿Qué mejoras han identificado hasta ahora en términos de circularidad o eficiencia de recursos?
Aún es pronto para hablar de mejoras, ya que el proyecto lo hemos iniciado este año y las oportunidades que nos puede ofrecer la economía circular se verán en el medio y largo plazo. Lo que sí hemos observado es una mayor eficiencia y cuidado en la gestión de residuos, la reducción de desperdicios y una mejor coordinación con los gestores externos, sentando las bases para una economía circular más robusta y replicable en futuros proyectos.
¿Qué papel ha desempeñado GAIAMBIENTE en el desarrollo de la estrategia de economía circular?
GAIAMBIENTE ha sido un elemento clave en todo el proceso. Nos ha aportado conocimiento técnico especializado, metodologías para evaluar la circularidad de nuestros proyectos y asesoramiento estratégico para implementar prácticas alineadas con los estándares Zero Waste. Su experiencia ha sido fundamental para diseñar un plan de trabajo coherente y replicable en todos nuestros proyectos.
¿Cómo surgió esta colaboración y qué criterios llevaron a BNZ a elegir a GAIAMBIENTE para poner en marcha este proyecto?
La colaboración surgió por la necesidad de contar con un socio externo con experiencia en economía circular aplicada al sector energético. Tras evaluar varias opciones, elegimos a GAIAMBIENTE por su conocimiento técnico y su enfoque práctico, capaz de adaptarse a nuestras necesidades operativas y a nuestros objetivos estratégicos.
Actualmente, ¿de qué manera colaboran BNZ y GAIAMBIENTE en la implementación práctica de la estrategia?
Durante este año, hemos trabajado en estrecha colaboración en la evaluación e identificación de oportunidades de mejora, así como en la definición de procedimientos internos para mejorar nuestra gestión de residuos. Actualmente, GAIAMBIENTE sigue asesorándonos en la alineación con estándares internacionales futuros y en la formación del equipo interno, asegurando que las acciones de economía circular se integren de manera operativa y efectiva.
¿Qué aprendizajes o buenas prácticas han surgido de esta colaboración que puedan ser replicables en otros proyectos de la compañía?
En primer lugar, nos ha enseñado que, para abordar un cambio como el de economía circular, es necesario mirar más allá de las propias operaciones y establecer relaciones y alianzas tanto con los equipos internos como con los externos (subcontratas, gestores de residuos, proveedores, etc.). Este tipo de proyectos necesitan del esfuerzo de todas las partes implicadas en la vida útil de nuestros materiales y residuos. Y, por supuesto, otro aprendizaje que hemos obtenido es la importancia de contar con un socio externo especializado en la materia que ayude a identificar y priorizar las acciones que tienen más impacto.
¿Cómo se coordina esta estrategia con los requerimientos de la futura Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD)?
Aunque a nosotros aún no nos aplica esta Directiva, desde el inicio planteamos este proyecto con miras a cumplir con los criterios de la CSRD, asegurando transparencia en la gestión de residuos y alineación con los estándares de reporte ESG. Los sistemas de registro, trazabilidad y documentación que estamos implementando nos permitirán demostrar de manera clara y verificable nuestro desempeño en economía circular.
¿Qué beneficios espera obtener BNZ Energy de esta estrategia en términos ambientales, socioeconómicos y reputacionales?
En primer lugar, queremos estar preparados para el futuro. Sabemos que el futuro es circular y que llevar a cabo estos cambios requiere un gran esfuerzo y no puede lograrse de la noche a la mañana, por lo que queremos empezar a trabajar decididamente en esta línea. Por otro lado, buscamos demostrar a nuestros stakeholders —principalmente inversores y comunidades locales— que en BNZ estamos firmemente comprometidos con la reducción de nuestro impacto ambiental. Con ello, esperamos sentar un precedente positivo para el sector energético en materia de economía circular.
¿Qué mensaje transmitirían a otras empresas del sector energético que estén considerando transitar hacia un modelo más circular?
El mensaje es que la economía circular no debe verse solo como una obligación ambiental, sino como una oportunidad estratégica. Su implementación permite mejorar la eficiencia operativa, reducir riesgos y fortalecer el valor reputacional de las empresas. Es fundamental comenzar con un diagnóstico claro, definir objetivos medibles y contar con socios especializados que acompañen en el proceso de transición. Además, animaría a las empresas del sector a no demorarlo más y empezar cuanto antes. Este camino es largo y requiere del esfuerzo conjunto de todos los actores del sector de las energías renovables: desde los proveedores y su uso responsable de materiales y embalajes hasta los gestores autorizados que garantizan el tratamiento adecuado de los residuos. Solo a través de esta colaboración podremos avanzar hacia un modelo verdaderamente circular y sostenible.
De cara al futuro, ¿qué otros objetivos estratégicos tiene marcados BNZ en su agenda?
Actualmente, tenemos varios frentes abiertos, pero si tuviera que destacar otro, sería el de la biodiversidad. Así como hemos priorizado la economía circular, entre otros motivos, por su relación directa con la Taxonomía Europea, en biodiversidad seguimos una lógica similar. En BNZ, creemos que los proyectos fotovoltaicos, por sus características y su larga vida útil, pueden convertirse en grandes aliados de la biodiversidad, siempre que se diseñen y gestionen desde una perspectiva sostenible. Por ello, nos hemos propuesto aprovechar ese potencial y hacerlo realidad.


