Calcular la huella de carbono es un paso clave para que cualquier entidad conozca con rigor su impacto ambiental, identifique sus principales focos de emisión y pueda definir estrategias eficaces de reducción. En esta entrevista, Teresa Olaibi, técnica en Sostenibilidad Ambiental en GAIAMBIENTE y responsable de la medición de la huella de carbono del Tren de la Fresa, explica cómo este tipo de análisis se convierte en una herramienta estratégica para avanzar hacia modelos de gestión más eficientes, responsables y alineados con los retos ambientales actuales.
Recientemente, GAIAMBIENTE ha realizado la medición de la huella de carbono del Tren de la Fresa, ¿en qué ha consistido el proyecto?
El proyecto tenía como objetivo identificar las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero (GEI) asociadas a la actividad del Tren de la Fresa. Un análisis que nos ha permitido detectar aquellas áreas con mayor impacto ambiental y que ha facilitado la toma de decisiones orientadas a la reducción de emisiones.
¿Cómo se estructuró el trabajo de medición?
Primero, se hizo un estudio de todas las áreas implicadas para identificar las posibles fuentes emisoras. A continuación, se recopilaron datos clave para el hacer el cálculo (consumos eléctricos, combustibles usados en los distintos vehículos, etc.), procediéndose a ello y obteniendo un valor estimado de las emisiones generadas. Este resultado permitió identificar las áreas de mayor impacto y, a partir de ahí, se elaboró un plan de mejora operativa con medidas concretas para reducir las emisiones.
¿Qué relevancia tiene que una iniciativa cultural y patrimonial como el Tren de la Fresa apueste por medir su impacto ambiental?
Medir la huella de carbono del Tren de la Fresa no solo posiciona a este activo de gran valor histórico como un referente en sostenibilidad, sino que también, y dada su alta visibilidad, contribuye a sensibilizar sobre el impacto ambiental de este tipo de actividades. Hacer esta medición supone un paso clave para integrar criterios ambientales en su gestión y avanzar hacia un modelo más responsable.
¿Qué estándares o metodologías se han utilizado para calcular la huella de carbono y por qué se eligieron?
Parra calcular la huella de carbono del Tren de la Fresa, hemos utilizado los estándares establecidos por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Se ha optado por esta metodología, de carácter oficial, porque está reconocida a nivel nacional y garantiza la fiabilidad y la comparabilidad de los resultados obtenidos.
¿Cuáles han sido las principales fuentes de emisiones identificadas en el proyecto?
En primer lugar, se identificaron fuentes de emisión asociadas a las instalaciones fijas, como calderas y grupos electrógenos. También destacan las emisiones procedentes de los distintos medios de transporte empleados (carretera, ferroviario y marítimo), así como las emisiones fugitivas de los equipos de climatización. Además, se consideraron las emisiones indirectas derivadas del consumo de electricidad.
¿Qué alcance ha tenido la medición?
La medición se ha centrado en los alcances 1 y 2, que incluyen tanto las emisiones directas como las indirectas derivadas del consumo energético.
¿Ha habido algún dato o resultado que os haya sorprendido especialmente?
Uno de los aspectos más destacables ha sido que el consumo eléctrico vinculado a las sedes de la organización no ha generado emisiones significativas, debido a que la compañía suministradora utiliza energía renovable. Un dato que pone de manifiesto el impacto positivo que tiene la elección de proveedores energéticos comprometidos con la sostenibilidad.
¿Qué retos técnicos o de disponibilidad de datos habéis encontrado durante la recopilación y análisis?
Uno de los principales retos fue la recopilación de los datos de consumo asociados a los distintos medios de transporte y su correcta asignación según el uso real. Esto se debe a la variabilidad operativa, ya que algunos medios, como los del transporte marítimo, no se utilizan durante todo el año por factores meteorológicos. La diversidad de medios de transporte empleados por la organización también ha añadido complejidad al proceso de análisis.
A partir de los resultados obtenidos, ¿qué medidas de reducción se han propuesto?
La prioridad es reducir el consumo de combustible en el transporte, ya que se ha revelado como una de las fuentes de emisión más relevantes.
¿Se contemplan también acciones de compensación?
De momento, no se han planteado acciones de compensación, ya que se trata de un primer cálculo. Su implementación se prevé para fases futuras, una vez avanzadas las medidas de reducción.
Más allá del cálculo en sí, ¿cómo se traduce esta medición en mejoras ambientales concretas?
Esta medición constituye una base sólida para la toma de decisiones, ya que permite identificar oportunidades de mejora y definir acciones orientadas a reducir el impacto ambiental. Entre ellas, destaca la posibilidad de explorar fuentes de energía más sostenibles y de optimizar los procesos operativos.
¿Qué beneficios estratégicos obtiene una entidad cuando conoce y cuantifica su impacto ambiental?
Identificar con precisión las áreas con mayor impacto permite establecer estrategias eficaces de reducción de emisiones y avanzar hacia un modelo más eficiente y responsable. Por tanto, no solo ayuda a mejorar la toma de decisiones, sino que también refuerza el compromiso ambiental de la entidad y su posicionamiento en materia de sostenibilidad.
¿Qué valor diferencial aporta GAIAMBIENTE frente a otras consultoras en este tipo de proyectos?
En GAIAMBIENTE, nos distinguimos por la cercanía con el cliente y la capacidad de adaptación. Ofrecemos soluciones a medida que responden a los requisitos y necesidades de cada organización, contribuyendo a impulsar su transición hacia un modelo de negocio más responsable.
¿Qué supone contar con una consultora especializada frente a realizar la medición de forma interna?
Contar con el asesoramiento de un equipo experto garantiza el cumplimiento de los estándares metodológicos y aporta un enfoque técnico riguroso. Además, ayuda a identificar oportunidades de mejora y a optimizar la gestión ambiental de la organización.
¿Cómo garantiza GAIAMBIENTE la precisión y trazabilidad de los resultados obtenidos?
En GAIAMBIENTE, contamos con especialistas que garantizan el rigor en la recopilación y validación de datos, así como un seguimiento estrecho de cada etapa del proyecto, asegurando transparencia y cercanía durante todo el proceso.
Una vez realizada la medición, ¿cómo puede acompañar GAIAMBIENTE a una entidad en su hoja de ruta hacia la descarbonización?
En esa nueva fase, GAIAMBIENTE acompaña a la entidad con el seguimiento de las acciones de reducción propuestas, el asesoramiento en su implementación y la provisión de herramientas que faciliten la transición hacia un modelo más sostenible.
¿Qué mensaje trasladarías a otras entidades que aún no han iniciado este camino?
Calcular la huella de carbono es mucho más que un trámite, es un paso estratégico para conocer el impacto ambiental de una organización. Su medición permite identificar áreas de mejora, optimizar los procesos operativos y definir acciones concretas para reducir emisiones. Es el punto de partida para avanzar hacia un modelo de negocio más eficiente, sostenible y alineado con los retos ambientales presentes y futuros.