Plantas de biogás en España: requisitos, ventajas y Autorización Ambiental Integrada

Las plantas de biogás desempeñan un papel clave y estratégico en la transición hacia el uso de energías renovables, la descarbonización y la gestión sostenible de residuos. Este tipo de instalaciones permite aprovechar la materia orgánica para producir energía limpia, reduciendo las emisiones contaminantes y fomentando la economía circular.

En España, sin embargo, la implantación de este tipo de plantas aún es moderada. Según datos del IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía), existen alrededor de 146 instalaciones de biogás frente a las cerca de 19.000 contabilizadas en el conjunto de Europa.

¿Qué es el biogás?

El biogás es un combustible renovable compuesto, fundamentalmente, por metano (CH4) y dióxido de carbono (CO2), en proporciones variables, en virtud de la composición de la materia orgánica o biomasa a partir de la cual se ha generado.

Producción de biogás: la digestión anaerobia

El biogás se produce mediante un proceso de digestión anaerobia o de fermentación en ausencia de oxígeno. En él, materiales orgánicos de origen diverso, como desechos ganaderos y agroindustriales, lodos de estaciones depuradoras de aguas residuales urbanas (EDAR), la fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos (RSU) o cultivos dedicados, se degradan dentro de vertederos o reactores cerrados, conocidos como digestores anaerobios o biodigestores.

Este proceso, también denominado biometanización, puede llevarse a cabo tanto en condiciones mesófilas (entre 15 y 45 ºC) como  termófilas (entre 45 y 70 ºC).

Ventajas asociadas a las plantas de biogás

El biogás, como combustible sostenible, tiene un papel relevante en la transición enérgica, gracias a su capacidad para integrar la economía circular en la producción de energía limpia y renovable. Puede emplearse en diversos sectores económicos, convirtiéndose en una alternativa sostenible a los combustibles fósiles tradicionales.

Entre las principales ventajas ambientales, sociales y económicas de instalar plantas de biogás, destacan las siguientes:

  • Reducción de emisiones y de la huella de carbono. Usar biogás frente a combustibles fósiles, como el carbón o el petróleo, reduce la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera (huella de carbono), contribuyendo significativamente a mitigar el cambio climático y a cumplir los objetivos de neutralidad climática.
  • Gestión eficiente de residuos. Las plantas de biogás transforman los residuos orgánicos en energía útil, lo que permite reducir la acumulación de desechos en vertederos y fomentar la economía circular.
  • Mejora del suelo agrícola. El digestato, uno de los subproductos del biogás, es un material orgánico rico en nutrientes que puede utilizarse como fertilizante natural en detrimento de productos de origen químico.
  • Fuente de ingresos adicionales para el sector primario Al generarse el biogás mediante la fermentación de sustancias orgánicas, agricultores y ganaderos pueden valorizar sus propios residuos y obtener nuevos ingresos.
  • Control de olores y contaminación. Las plantas de biogás pueden ayudar a mitigar problemas medioambientales derivados de la descomposición no controlada de residuos orgánicos, como los olores o la contaminación de suelos y aguas.
  • Ahorro de costes en energía y menor dependencia. El biogás es una alternativa económica a los combustibles fósiles. Puede utilizarse en la calefacción, en la generación de energía y como combustible para el transporte, reduciendo la dependencia de fuentes de energía convencionales, con el consecuente ahorro en coste energético.
  • Energía renovable  y sostenible. Los residuos orgánicos, a partir de los cuales se produce, están disponibles de forma continua, lo que convierte al biogás en una energía renovable que contribuye a la sostenibilidad.
  • Producción energética descentralizada. Las plantas de biogás permiten producir energía a escala local, lo que favorece la autonomía energética, incluso en zonas rurales.

Autorización Ambiental Integrada: el permiso esencial

Para poner en marcha de una planta de biogás en España, así como para certificar que esta opera de manera eficiente y responsable, es obligatorio disponer de una Autorización Ambiental Integrada (AAI).

La Autorización Ambiental Integrada, regulada por el Real Decreto Legislativo 1/2016, de 16 de diciembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Prevención y Control Integrados de la Contaminación, aúna en un único trámite los distintos permisos de carácter ambiental exigibles para garantizar que una instalación industrial, como es el caso de una planta de biogás, cumple tanto con los estándares de sostenibilidad como con la normativa medioambiental vigente. Además, fomenta la aplicación de las Mejores Técnicas Disponibles (MTD), impulsando la eficiencia e innovación tecnológica.

La AAI es emitida por la Consejería de Medio Ambiente de la comunidad autónoma en la que se ubica la instalación y evalúa su viabilidad legal, técnica y ambiental. Para ello, ha de contener, como mínimo, la siguiente información:

  • Descripción General del Proyecto.
  • Descripción del proceso productivo.
  • Valores límite de emisión (VLE) de contaminantes, parámetros o medidas técnicas equivalentes.
  • Prescripciones para protección del suelo y aguas subterráneas.
  • Procedimientos y métodos de gestión de residuos.
  • Prescripciones para minimización de la contaminación transfronteriza, si procede.
  • Sistemas y procedimientos para el tratamiento y control de emisiones y residuos.
  • Medidas para las condiciones de explotación distintas a las normales.
  • Condiciones en las que se llevará a cabo el cese de las actividades o el cierre de la instalación.
  • Obligaciones de notificación de informes regulares a las autoridades competentes.
  • Requisitos para el mantenimiento y supervisión de las medidas adoptadas para evitar las emisiones al suelo y a las aguas subterráneas.
  • Condiciones para evaluar el cumplimiento de los VLE.
  • Responsabilidades de los diferentes titulares que explotan una instalación, en caso de que la autorización sea válida para varias partes de la misma.
  • Otras medidas que se establezcan reglamentariamente o establecidas por la legislación sectorial aplicable.

Estudio de Impacto Ambiental

Además de obtener la  AAI, los proyectos de biogás y biometano deben someterse a un Estudio de Impacto Ambiental (EIA), según lo establecido en la Ley 21/2013, de 9 de diciembre, de Evaluación Ambiental. El objetivo es identificar, prever y mitigar los impactos que,  sobre el entorno, podrían derivarse de la construcción y puesta en marcha de la instalación.

El EIA analiza, entre otros, los siguientes aspectos:

  • Emisiones atmosféricas y acústicas.
  • Vertidos y residuos generados.
  • Afecciones a la biodiversidad o al paisaje.
  • Medidas correctoras y de seguimiento ambiental.

Otras autorizaciones necesarias

La digestión anaerobia, proceso mediante el cual se produce el biogás, es, tal y como se recoge en la Ley 7/2022, de 8 de abril, de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular, una operación de tratamiento de residuos. Por ello, con carácter previo al inicio de la actividad, será necesario contar también con las siguientes autorizaciones:

  • Autorización de la instalación. Otorgada por la comunidad autónoma donde se ubique la instalación, permite el inicio de las obras de la planta.
  • Autorización del explotador.  Emitida por la comunidad autónoma en la que tiene la sede social la persona física o jurídica que va a realizar las operaciones de tratamiento de residuos. Esta autorización es válida para todo el territorio español.

Digestato: ¿producto o residuo?

El digerido o digestato,  resultante del proceso de digestión anaerobia, puede considerarse producto fertilizante o residuo, dependiendo de si cumple o no los criterios de fin de la condición de residuo.

Es importante tener en cuenta que una correcta clasificación es esencial para evitar sanciones y garantizar el aprovechamiento sostenible de este subproducto.

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La instalación de una planta de biogás requiere planificación técnica, asesoramiento ambiental y gestión administrativa especializada. En GAIAMBIENTE, contamos con un equipo multidisciplinar de profesionales que se encargarán de todo el proceso: desde la realización de la Evaluación de Impacto Ambiental hasta la elaboración de la documentación necesaria para obtener la Autorización Ambiental Integrada y el resto de permisos requeridos.

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