¿Por qué a veces es difícil para las empresas invertir en medio ambiente?

¿Por qué a veces es difícil para las empresas invertir en medio ambiente?

La gente cada vez es más consciente del problema medioambiental que tenemos entre manos. Cada vez más gente se está concienciando de la necesidad de proteger nuestro planeta. Por eso reciclamos, por eso buscamos productos que no dañen innecesariamente los ecosistemas del mundo. Cada granito de arena cuenta, entre todos podemos salvar el medio ambiente.

Pero cuando nos referimos a todos lo hacemos sin excepción, es decir, tanto a las personas como a las empresas. Todos vivimos en el mismo planeta. Siempre que se dice que hay que reciclar más, que hay que proteger más el medio ambiente, el mensaje siempre va dirigido a los ciudadanos de a pie. Sin embargo, las personas trabajamos en empresas. Más grandes o más pequeñas, algunos a cuenta propia, otros bajo el ala de las instituciones públicas; pero todos trabajamos en una organización que queremos que comparta nuestras inquietudes y nos escuche.

El problema para conciliar los objetivos de la empresa con la preocupación por el medio ambiente

El objetivo final de una empresa es mantenerse a lo largo del tiempo y crecer. Y para ello, evidentemente, tienen que conseguir dinero. El problema aparece cuando los responsables de la empresa ven todo lo que no es un ingreso como un gasto. En este sentido, se está produciendo un cambio de mentalidad en el área del marketing. Cada vez hay más empresarios que no lo ven como un gasto, sino como una inversión. Sin embargo, ser respetuosos con el medio ambiente todavía se ve como un coste.

El problema tiene dos puntos de principal interés. El primero es la dificultad que tienen para hacer que ser respetuoso con el medio ambiente se vea reflejado en los ingresos. El segundo problema tiene que ver con la dificultad para adaptar las actividades productivas de la empresa por otras que sean más respetuosas con el medio ambiente. Y ojo, esto se aplica tanto a empresas tradicionales como tecnológicas o digitales. Aquí contaminamos todos. Muchas veces la empresa está organizada de forma que no es viable económicamente la transformación hacia una organización con un modelo productivo sostenible.

El acercamiento de la empresa por la sostenibilidad debe de ser sincero

Sin embargo, con todo lo dicho, últimamente muchas empresas se están sumando al carro de lo ecológico. Cada vez abundan más las campañas de marketing en las que se muestra a una empresa en cuestión como una entidad concienciada con el medio ambiente. ¡Esto es bueno! Pero no es oro todo lo que reluce. De poco sirve vender la imagen que la empresa apoya al medio ambiente cuando de puertas para adentro no es así. No ya porque si sale a la luz va a tener consecuencias negativas sobre la marca de la empresa, que también, sino porque sus propios trabajadores no confiarán en las promesas que hace la empresa a las personas que se dirige. Ellos forman parte de ese grupo, sólo que no son ajenos a la empresa, forman parte de ella, y, por ello, la conocen mejor que el resto.

Estos movimientos a favor del medio ambiente de las empresas vienen porque nosotros como personas estamos preocupados por el medio ambiente. Si las empresas se preocupan también por la sostenibilidad del planeta conectarán con nosotros, les veremos con mejores ojos y entonces compraremos sus productos. Es una forma de acercarse a la gente. Sin embargo, si el acercamiento se queda en lo superficial y se le ven pronto las costuras tiene que ver con los problemas que hemos dicho antes por los que los empresarios siguen viendo ser sostenibles como un gasto. Al final del día, si a las campañas a favor de la sostenibilidad de la empresa no le acompañan acciones que respalden lo que se está vendiendo no se puede considerar que la empresa esté realizando una inversión. En ese caso la empresa sí que estará incurriendo en un gasto.

El medio ambiente es una inversión. Hay que apostar por ello

A una empresa, como entidad no personal, no le importa el medio ambiente. No pasa nada. Ahora bien, a las personas que dirigen las empresas sí que deberían importarle el problema medioambiental que tenemos entre manos. Dirigir una empresa o un departamento de la misma es una tarea agotadora y que no deja apenas tiempo para la relajación en el horario laboral. Son muchas las obligaciones que hay que hacer frente y hay que decidir constantemente qué es importante y qué es urgente. El medio ambiente es importante y no es urgente, es decir, requiere reconocerlo como una oportunidad, una inversión, y desarrollar una estrategia para abordarlo. Ese es el lugar que debería corresponder en las prioridades del directivo.

Está en nuestras manos hacer más por la sostenibilidad del planeta. Es responsabilidad nuestra. Pero esta concienciación no podemos dejarla en nuestras casas, tenemos que ir con ella a todas partes. Cuando visitamos a un familiar o un amigo, cuando salimos a pasear, cuando vamos a trabajar. Tiene que formar parte de nuestro ADN. De esta forma nuestro granito de arena será mucho más grande.

Cada vez más empresas apoyan al medio ambiente. Algunas de corazón, porque las personas que trabajan allí así lo creen y así quieren que lo transmita su empresa, otras porque creen que es lo mejor para ellos, saben que a las personas les importa y es algo que no pueden pasar por alto. Los gobiernos cada vez ofrecen más ayudas a la transformación de las empresas para que estas sean más sostenibles y ecológicas. La dirección es clara, solo queda sumarse y apoyar al planeta.

Nosotros, como personas, luchamos día a día para ayudar a que el mundo sea un lugar mejor donde vivir. Más limpio, menos contaminado. Poco a poco, con nuestras acciones del día a día. Y como empresa, como GAIAMBIENTE, queremos ayudar a que las empresas compartan esta lucha.  Porque la constancia y la perseverancia son las claves de nuestro éxito.

Asistencia técnica para la elaboración de proyectos

Desde GAIAMBIENTE asistimos a las empresas y organismos públicos en las diferentes fases del proyecto, aumentando de forma significativa el porcentaje de éxito de los proyectos europeos con los que colaboramos.